domingo, 9 de enero de 2011

Cuando La Nada me ataca



Página en blanco. Como mi mente ahora. En realidad parece que estoy en blanco pero no, estoy como esta máquina llena de cosas por dentro, llena de cables, contactos, sistemas, funciones, colores, plaquitas y miles de minitornillos. A veces me quedo en blanco como una página vacía de Word, pero es ahí cuando más cosas procesa mi mente por dentro.

El blanco de la nieve es otro blanco, un blanco de vida, fuerte señal de vida fría. El blanco en el que a veces me meto, es un blanco de nada. Como el día en el que regresé de la doctora con la noticia de que sería mamá. Tiré mi cartera, me tumbé a la cama y mi mirada se sumergió en el blanco profundo del techo, eternamente. Ese blanco de la nada, pero con mucho contenido indescifrable es el que me asalta a veces. Como ahora, que no puedo contestar preguntas referentes a mi embarazo, al bebé, a cómo me siento. Me faltan las fuerzas, quisiera que lean mis pensamientos, mis sentimientos, porque fuerzas para contestar no tengo. Es demasiado. Estoy en blanco.

Espero que salga el sol. Las miradas y sonrisas de mi amor son mi sol. Así como el sol derrite la nieve, mi amor me devuelve poco a poco y con paciencia sabia a la realidad y derrita mi blanco de la nada. Pero hoy es dificil salir de ese blanco, estoy llena de cosas, de miedos, preguntas, dudas de mi, de si podré hacerlo todo bien, de cómo cambiarán las cosas, de los tiempos de a dos que solemos disfrutar inmensamente. Me miro al espejo retrovisor del auto. ¿Tendrá mis ojos, mis labios, el color de mi piel, mi naríz, mi pelo?. ¿Se parecerá a mi?. ¿Qué tendrá de mi?.

Estamos regresando a casa después de estas largas vacaiones de fin de año, hemos disfrutado mucho. Las próximas navidades serán de a tres. Estamos contentos de volver a casa, a nuestra cueva, estamos regresando con más cosas de las que teníamos, cosas para nuestro hijo. ¿Dónde pondré todo?. ¿Y nuestros espacios?, pronto seremos tres, hay que reacomodar y repartir la casita. ¿Por qué no me alegro por eso?, soy una mala. No, no soy una mala, son mis hormonas revueltas. En el fondo creo que estoy feliz-eufórica, tanto que no me alcanza en el cuerpo y el resultado es a veces la nada, y el no querer hacer nada. Es solo que ahora no sé. Cómo será todo más adelante?

Ya estamos cerca al barrio, llegaremos y nos echaremos en el sofá, estoy segura. Pondremos la música que querramos, dormiremos hasta cuando querramos, comeremos o no comeremos, veremos pelis o llamaremos por teléfono, nos reiremos, desempacaremos a medias o por completo, disfrutaremos nuestra cueva, disfrutaremos de los momentos de silencio, ¿silencio?, ¿cuánto más durará?. A veces me aburría el silencio, la falta de bulla en las calles. Pronto tendré bulla, ruidos, gritos, llantos, rumba y zamba. ¡Yeah!... ¿Yeah?.

Estamos por salir del auto y entrar a casita. Extrañé mucho mi casita, lo siento ahora que ya estamos aquí, ahora sí la quiero acomodar, remodelar, prepararla para mi bebé. Veo a niños jugando con sus padres. ¡Yo también quiero!. La niña que habita en mi vuelve a mi. ¿Seré una mamá niña?, quiero jugar como niña con mi niño. Estoy loca. Sol, ven a mi, derrite mi nieve de nada. Me siento mejor estando eufórica.

miércoles, 5 de enero de 2011

Cuatro Meses y Año Nuevo



Eran inicios de septiembre, instalada en Alemania otra vez, y yo no terminaba de llegar de las playas, montañas y abrazos que dejé en Perú. Aquí comenzaba a terminar el verano, el color de mi piel caía muy bien con esta estación, llevaba la huella de las aventuras de Piura, Chachapoyas, Amazonas, Arequipa, Lima, etc. Hoy han pasado más de tres meses y todo parece ser un sueño, han pasado muchas cosas, me estoy volviendo pálida, mimetizándome (aunque no tanto), con el blanco de la nieve que está cubriendo toda Alamenia de una manera hambrienta. Hace mucho frío, y en mi ser se forma una criatura que comienza a cambiarme la vida. Ya salí del shok.

Cuando llegué lo comparé todo inconcientemente, es inevitable cuando estás en dos lugares tan diferentes y queridos para ti. Pensaba con admiración y sonrisas; en verdad estas calles alemanas parecen diseñadas por la mejor portada de los juegos “Lego”; todo en su sitio, bien ordenadito, casitas en fila construidas de igual manera, cada una con su jardín, cerco y decoración, hasta los niños que caminan de la mano de sus padres parecen piezas de lego. Imaginaba en el mismo momento las calles de Lima-Perú; calles ruidosas, señoras contentas yendo y viniendo del mercado, perritos paseando con o sin correa, el ruido de los cobradores de combis llamando a la gente y pidiéndoles que avancen al fondo... increíble.

Pero esos mundos tan diferentes caben completitos en mi corazón y hasta sobra espacio para más. Extraño la exquisita comida de mi país, a mi mami diciendo que el ají de gallina no le salió tan rico como hubiera querido, modestia de mamá perfeccionista queriendo lo mejor para su hijita, no sabe cuánto daría por uno de sus platos. Y cuando estoy allá extraño el orden del transporte público de este país germano, la comodidad con la que todos sacan sus libros, periódicos, agendas, laptops, etc para leer en los trenes y buses.

Cada uno tiene su encanto, pero como la encantadora diversidad regional del Perú ninguno. Y la criatura hermosa que se está formando en mis entrañas conocerá ambos mundos, lo repito para mi. Nacerá en un mundo con muchos mini mundos que descubrir, en otra era de este planeta que me da un poco de miedo, una época que a veces escapa de mis dedos, de mis pensamientos románticos, de mis ideas utópicas, de mis movimientos armónicos, a veces no compatibles con las tantas olas novedosas con las que cada día el mundo y la tecnología nos sorprende.

Pero creo que inconcientemente me he estado preparando. Desde que una nueva vida se forma dentro de mi, no paro de llenarme de actividades; no sabía que estaba embarazada y me llené de ocupaciones, el trabajo aumentó, los viajes de fin de año llegaron. No tuve tiempo para procesar la noticia cuando me la dieron, pero ya está casi procesada, y nos llenamos de euforia y emoción

Por lo pronto mi bebé y yo ya hemos superado muchas cosas juntos, y junto con el inigualable papá que le ha tocado, somos fuertes y felices a pesar de tanto corre corre que nos da esta vida loca. Como decía Forrest Gump, la vida es una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar más adelante. Y dulces como los chocolates la vida nos da también muchos motivos para reir, alegrías que solo la familia puede dar, amigos que son como los ángeles, e impases que finalmente nos hacen reir.

A Londres debía hoy salir, pero el sistema inglés lo pudo impedir. Con tanto ajetreo no me di cuenta que mi estancia en Alemania y los países Schengen no encierran a Gran Bretaña en su círculo, o mejor dicho la isla inglesa sigue haciendose la exquisita en participar en partes y en lo que le conviene a la Unión Europea. Sin visa no entro, aún con permiso de residencia en Europa, a Inglaterra usted no entra sin visa. La madre de los Reyes!. Me quedé con los tickets en la mano y una amiga, también embarazada, esperándome. Parece que nuestros babys quieren verse las caras, así que tocará viajar de a tres más adelante.

Ahora es tiempo de descansar, ya hemos dormido horas desde que regresamos del aeropuerto. Sueño acumulado. La vida nos regala este tiempo de pausa a mis casi cuatro meses. A recargar baterías que a partir del lunes comienza otra vez la jarana de la chamba y los estudios. 2011 ya estoy saboreando tus bombones, y que el próximo sea de cherry y manjar blanco!.

Un Felíz Nuevo Año para todos.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Wenn die Erde erzittert



Don Manuel hält die Stoffpuppe seiner Tochter in den Händen, sie ist eine der wenigen Habseligkeiten, die er nach dem Erdbeben und dem darauf folgenden Tsunami in Chile retten konnte. Sein Haus ist total zerstört so wie alle Häuser in Dichato, einer der beliebtesten Badeorte der Region Bio-Bio, die von der Katastrophe starke betroffenen ist.

Don Manuel ist dankbar, dass seine Tochter am Tag der Tragödie nicht zu Hause, sondern gen Norden gereist war. Weinend und mit stockender Stimme bittet er vor einer der Fernsehkameras, umgeben von den Trümmern seines Stadtviertels, um Hilfe. Seine Nachbarn und er organisieren sich um das Nötigste zu haben. Gemeinsam kochen sie auf der Straße, sie beklagen sich über die stockende Hilfe, sie umarmen und trösten sich, und versuchen wieder zu lächeln, aber der Schmerz ist stärker.

Die Häuser dieses Stadtviertels von Dichato liegen nur 300 Meter von der Küste, wo die Fischerboote lagen, entfernt. Nach dem Tsunami, der 30 Minuten nach dem Erdbeben über die Küste hereinbrach, liegen nun die Boote und Häuser zusammen, Eines neben dem Anderen, alle zerstört. Die Kraft der über sieben Meter hohen Wellen haben den einst sonnigen und lebendigen Badeort in einem traurigen, grauen und wüsten Ort verwandelt.

Die Nachbeben halten an, die Angst hat sich unserer Nachbarn bemächtigt. Hilfsorganisationen und Regierungen machen sich auf den Weg um schnell zu helfen. Auch die Herzen der Peruaner sind erschrocken. Diese Tragödie erinnert uns an das Erdbeben, welches im August 2007 die Städten Ica, Pisco und Chincha, im Süden von Perú, heimgesucht hat; 7,9 Grad auf der Richterskala haben gereicht, um Hunderte von Häusern, Kirchen, Schulen zum Einsturz zu bringen, und Hunderte von Toten zu hinterlassen.


Obwohl Chile und Perú seine Beziehungen seit Jahren über Grenzstreitigkeiten, diplomatische Schachzüge, und manchmal einfach lächerliche Auseinandersetzung charakterisiert haben, fühlen wir uns jetzt näher wie nie zuvor. Wir teilen ihren Schmerz und fühlen uns verpflichtet auf eine ähnliche Situation vorbereitet zu sein. Man will es nicht heraufbeschwören, aber die Wahrheit ist wir leben in einer Region mit hoher seismischer Aktivität . Die Südamerikanische Platte die sich unter die Nazca Platte schiebt, bilden die sogenannte Feuerzone, in der uns ständig Erdbeben treffen können; besonders verheerend an der Küste, wo ich geboren und aufgewachsen bin.

Ich bin weit weg von dir Perú, meinen Landsleuten, meinen Freunden und Teilen meiner Familie. Aber es gibt Situationen, die mich zurückversetzen an den Ort wo ich aufgewachsen bin, an die Strände wo ich gespielt habe und Steinchen in den Pazifik warf. Davon träume ich diese Tage, und wünsche mir die Küste meiner Heimat immer wieder unversehrt sehen zu können. Nur auf die Regierung zu warten reicht nicht, wir müssen uns mehr selbst organisieren, vorbereitet sein und lernen die Natur zu achten.

Man kann Erdbeben nicht vorhersagen, aber wir müssen uns bewusst sein, dass es in dieser Zeit in der wir leben immer wieder zu schrecklichen Erd-und Seebeben, Orkanen, Hochwasser in den Flüssen kommen kann, es regnet wo sonst Trockenheit herrscht, das Schmelzen der Polkappen, das Wachsen der Ozonlöcher, die Liste lässt sich beliebig fortsetzen. Wir müssen vorbereiten sein.

Perú, wir müssen aufstehen, uns organisieren und Hand in Hand zusammenarbeiten. Chile, wir sind mit euch, wir sind Brüder, mit der Zeit kommt die Kraft wieder, und ihr werdet wieder fliegen lernen.

Ein Lied, dass dazu aufruft die Natur zu achten

viernes, 5 de marzo de 2010

Cuando la tierra tiembla



Don Manuel sostiene en sus manos la muñeca de trapo que pertenecía a su hija, esa fue una de las pocas cosas que pudo salvar después del tsunami seguido del terremoto que sacudió Chile y que acabó con su vivienda ubicada en Dichato, uno de los principales balnearios de la región de Bio-Bio, lugar sumamente afectado por la catástrofe.

Don Manuel agradece que su hija no estaba el día de la tragedia en casa, había viajado al norte, pero aún no sabe nada de ella. A través de unas cámaras de televisión, con la voz entrecortada por el llanto, y entre los escombros de lo que fue su barrio pide ayuda. Sus vecinos y él se organizan para levantarse, preparan alimentos en la calle, se abrazan, se quejan, tratan de sonreir, pero el dolor es más fuerte.

Las casas en el barrio de Dichato estaban ubicadas a 300 metros de la costa, a 300 metros de las embarcaciones en el mar. Luego del Tsunami, que llegó 30 minutos después del terremoto, las casas, las lanchas y canoas yacen juntas, una al lado de la otra, destrozadas. La fuerza de las olas de más de siete metros de altura convirtieron el balneario alegre y lleno de sol, en un lugar triste, gris y desolado.

Las réplicas siguen sucediendo, el miedo se apodera de nuestros connacionales, gobiernos y personalidades se ponen de pie para ayudar. El corazón de los peruanos da un vuelco. Esta tragedia nos recuerda el terremoto que azotó el Perú una noche de agosto del 2007 en las ciudades de Ica, Pisco y Chincha, al sur de Lima; 7,9 grados en la escala de Richter bastaron para traer abajo cientos de casas, iglesias, escuelas, y dejar centenares de muertos.

Si bien Perú y Chile se han caracterizado por sus desacertados roces políticos, diplomáticos, históricos y a veces solo enfrentamientos ridículos, ahora nos sentimos unidos más que nunca. Compartimos su dolor y nos sentimos obligados a estar preparados ante una situación similar. Dios no lo quiera, pero valgan verdades vivimos en una zona altamente sísmica, la Placa de Nazca, bajo la Placa Sudamericana conforman la zona llamada Cinturón de Fuego, y los sismos nos pueden seguir sorprendiendo, sobre todo en la costa, donde yo nací y crecí.

Estoy lejos de ti Perú, de mi gente, mis amigos y parte de mi familia, pero hay situaciones que me llevan de regreso al hogar donde crecí, a las playas donde yo jugaba, a las piedras que lanzaba al mar, con eso estoy soñando estos días; y quiero volver a hacerlo, quiero verte siempre de pie Perú. Vamos a organizarnos más, no hay que esperar sólo que el gobierno haga algo, hay que trabajar en conjunto, y a respetar más la naturaleza.

Y aunque los terremotos no se pueden pronosticar, debemos ser concientes de la época en que estamos viviendo, es terrible pero cada vez hay más terremotos, maremotos, huracanes, crecidas o desaparaciones de ríos, lluvias donde no es típico, “calor” en los Polos, volcanes en acción, (la lista continúa). Debemos estar preparados.

Arriba Perú, a organizarnos más, mantener la calma y trabajar uno de la mano del otro. Fuerza Chile, ustedes son nuestros hermanos, con el tiempo vendrá la calma y volverán a volar.

Un video para escuchar a la naturaleza

jueves, 28 de enero de 2010

Aquí están los ladrones



La primera vez que la ví tenía un letrero que decía “Te Amo”, fue por internet a través de mi correo electrónico. Hoy está desaparecida.

Mientras la miraba, trataba de ver exactamente sus formas, la precisión de los colores, el lugar que la rodeaba, (jardin, flores y verano), y mi sonrisa se hacía cada vez más grande al tiempo que mi corazón aceleraba sus pasos. Era mi cumpleaños y mi novio, que estaba lejos de mi por segunda vez, le había tomado una foto a mi nueva bici y me la había enviado por mail; ella y él me esperarían cuando yo llegara a Alemania.

Ese regalo fue el que mas curiosidad me causó, porque aunque ya la había visto por foto, no sabía exactamente cómo funcionaba. Tenía cinco cambios que facilitaba las subidas y otros cambios para no ir como un rayo en las bajadas. Todo multiplicado por dos. Las explicaciones de mi media naranja me ponían nerviosa considerando que yo no subía a una bicicleta desde los 12 años, y la de ese entonces no tenía ningún bendito cambio; solo el freno era lo mas sofisticado.

“Yo pensé que solo los autos tenían cambios” le decía yo. “Es que aquí las calles son de subidas y bajadas, y cuando hagamos tours en bici será más cómodo”. Así conversábamos por teléfono y yo comenzaba a soñar con el verano que allá me esperaba, con mi bici de color lila y sus innumerables cambios, y a apostar conmigo misma a que aún podía manejar sin manos.

No, ya no podía. El día que estrené mi bici me di cuenta no solo de eso, sino de que también debía agarrarme fuerte al timón, controlar los cambios, estar atenta alrededor, y mirar mi camino que iba en bajada a la velocidad de un rayo. Había hecho mal los cambios por tratar de hacerme la experta. Pero después de esa vez y de haberme subido a otras bicis alemanas, le agarré cariño a la mía. Ella y yo éramos como una pluma que pasa armoniosamente así sea subida o bajada.

Mi bici me llevaba a tiempo a la estación de trenes, me llevaba a colinas para ver los paisajes desde arriba, me ayudaba a hacer mis catarsis cuando quería volar en picada para sentir fuerte el viento en mi rostro. Me llevaba a casa después de un día de trabajo, y su luz me abría camino. Muchas veces la dejé sin llave en el parqueo de bicicletas, total aquí nunca roban, pensaba yo. Regresaba y ella siempre estaba ahí, esperandome.

La última vez que la ví fue cuando estaba a punto de subirme al tren, miré al aparcamiento de bicis y pensé en encontrarala ahí cuando regrese. Pero regresé y no la encontré.

La buscamos en auto por varios sitios como quien busca a una mascota, total, a veces son solo chicos que toman una bicicleta para ir a algún lugar por ahí y luego la dejan tirada. Eso ya había pasado con una bicicleta conocida. Pero la mía no la encontramos.

¿Así que por aquí están los ladrones?, ¿pretenderán venderla en subasta?. Eso es lo último que supe, subastarán bicicletas encontradas en las calles, eso se viene pronto. Mi bici lila, ¿qué te hicieron?.



viernes, 8 de enero de 2010

Bienvenido 2010!



Si sigo pensando qué voy a escribir, nunca escribiré nada... es mi primera entrada del año y en mi memoria desfilan una serie de situaciones vividas estos días, desde Navidad hasta el cambio del año o “Silvester” como le llaman aquí en Alemania. Antes, al oir esa palabra pensaba inmediatamente en el gato Silvestre y sus maquinaciones para comerse a Piolín. Ahora con el alemán en la cabeza, el gato está lejos, y “Silvester” se ha convertido en miles de historias para contar.

Como por aquí es invierno, lo que se impone como ceremonia oficial es el famoso “Feuerzangenbowle”, un ponche de ron, azúcar, vino con jugo de naranja y especias que se termina de preparar en la sala, con todos los presentes alrededor. El encanto viene cuando se echa el ron cucharada por cucharada sobre el azúcar sólida en forma de cono; y por el efecto del calor del vino se prenden suaves llamaradas sobre el azúcar. Es una bebida caliente típica de la Noche Vieja o Silvester. Mi suegro es en experto en el tema.

Y yo experta en bailes (o al menos en moverme al son de cualquier canción), me las arreglo para no perder la costumbre, irme de fiesta y recibir el año nuevo bailando. Me quedaría en casa, pero aquí los alemanes no bailan dentro de sus cuatro paredes; solo se reúnen, preparan cenas deliciosas, organizan juegos, bla bla bla y chupan chupan chupan todo lo que hay para beber, la música suena por algún lugar muy bajita (para no molestar a los vecinos), y yo me desespero. Ya lo viví una vez, bonito pero ahí nomás.

En las calles todo parece de cuentos, o de postales y cuadros viventes. La nieve lo vuelve todo más hermoso y pone su toque mágico sobre los árboles, casas y ferias de invierno. Los niños parecen pequeños esquimos jugando en sus trineos de arriba a abajo. Los más grandecitos hacen guerritas de nieve, y los ya grandecitos se acurrucan al hombro del ser amado para calentarse y darse besos de nieve . Ahora mismo todo está de blanco. Es un invierno fuerte el que ha tocado este año.

Esta semana se terminaron en casa todas las galletitas que preparamos para Navidad, unas delicias de almendras, cocos, frambuesas, todas llenas de azúcar y mantequilla, full calorías, pero buenísimas!. Los reyes ya bajaron, incluso nos tocaron la puerta (niños que cantan de casa en casa disfrazados de reyes, “Sternsinger” hermosos!), y el 2010 ya arrancó.

Que sea, como dicen los astrólogos, un año del sol que ilumine a todos, e irradie alegría y full energía. Finalmente el sol hace florecer todo lo que toca, hace madurar frutos, germinar la tierra, etc. Entonces que lo haga con nuestros sueños y deseos mas preciados!. No importa si aquí es invierno y allá es verano. Ein gutes neues Jahr!. Un buen año para todos!



viernes, 11 de diciembre de 2009

El ganador es el amor



“No podré venir a clases la próxima semana”, me dijo mi alumna en un perfecto castellano, “por qué?”, pregunté yo, “tenemos ensayo general del musical”. “Ok!”. Y me invitó a asistir.
Dentro de mi me dije, muy bien, así tendré el lunes para mi sola sin clases para nadie. Las fuerzas ya no me daban y para el musical faltaba más de una semana.

Esos días pasaron lentos y tristes, mi corazón ya no aguantaba el frío ni el vacío de las calles, lo bueno me parecía malo y lo malo me desesperaba a morir. Hasta que se murió.

Para la navidad falta aún poquito y la melancolía ya había tocado mi puerta. De pronto me vi en un mundo subterráneo totalmente opuesto al de “Alicia en el país de las maravillas”, esas figuritas animadas de mis recuerdos infantiles se transformaron en fantasmas y demonios que me arrastraban hacia una depresión que, terrorifica e inconscientemenete, parecía gustarme; pero que no logró apresarme.

Siempre hay una luz en nuestras vidas, y en este mes de navidades hay más luces y ángeles por todos lados. Finalmente pude ver los míos y comencé a decirle “sí” a todo lo bueno que tenía ante mis ojos. Así que hace poquitos días acepté salir de mi mundo subterráneo y alistarme para ir a este musical protagonizado por almas frescas de colegio, de risas y de talento. Ya había decidido olvidarme de la depresión, ya la había dejado ser por muchos días, ahora tocaba la liberación, y este musical terminó coronando mi nueva sonrisa.

Doscientas almas en escena; actores, bailarines, cantantes, etc. cautivaron al público con su actuación, donde presentaban a todos los sentimientos del mundo (odio, amor, poder, practicidad, nostalgia) luchando por controlar los sentimientos y las vidas de una joven pareja, separada por el tiempo pero tan unidas de corazón... La trama seguía su curso, los dialogos tocaban mi corazón, las coreografías me hacían bailar en silencio, el canto de los solistas me cautivaba. Mi alma despertó completamente y la pareja protagonista escuchó al mejor sentimiento del mundo: El Amor, quien venció suavemente y con un canto hermoso a los otros sentimientos...

Al final de la presentación saludé a mi alumna y la felicité por tan fantástica actuación, ella brillaba de felicidad con una copa de jugo de naranja en la mano, vestida como un ángel y maquillada como actríz. Recordé mis pasos adolescentes por el escenario, la abracé y me fui tomada de la mano de mi amor, quien sonreía a mi lado. El amor había ganado.

Afuera todo parecía brillar más, las calles ya no las veía vacías, el cansancio y el sueño en vez de molestrame, me daban alegría. Alegría de poder llegar a casa y descansar con un corazón alegre y no triste. Y aunque en estas fechas siempre me han dado ataques de malancolía ya sea en Perú o en la China, siempre he sabido que con eso no se resuelve nada y que mejor es repartir abrazos de corazón a todos los que nos rodean!

En Perú pensaba en los niños del mundo que no conocen el rico olor de un chocolate caliente, o la emoción de abrir un regalo, y hasta en los que no conecen el abrazo de una madre, y me martirizaba la idea de no poder hacer nada contra ello. Aquí la nostalgia era específicamente mi familia en Perú, mi gente, el no poder estar con los míos; y me hice presa de ese sentimiento. Pero desperté a tiempo, porque mejor es pensar en ellos con alegría, y que al hablarles el teléfono transmita no solo mi voz, sino también mi sonrisa y la felicida que compratimos. Además para cruzar el Atlántico falta relativamente poco.

Y como el amor es esa fuerza hermosa que lo llena todo, me dejo llenar de amor por los que aquí me aman, y envío mis mejores energías de amor a todo el mundo, a los que conozco y a los que no, a los que nunca me han visto pero que saben también que cuanto más personas aman en esta vida, el alma del mundo sonríe más y más luces se encienden en los corazones. Demasiado idealismo, no sé. Pero yo todavía creo en el amor.